A través de sus músicos, la isla Mauricio reivindica una tradición musical que le es propia. Un estilo y un ritmo que son la identidad de todo un país, gracias a un enamorado de la canción.
Séga. Una melodía alegre y rítmica que se deja escuchar a través de las " ravanes", tambores típicos- Este sonido que ya nos es familiar desde antes de pisar el suelo de la isla si es que llegamos en el avión de la compañia aerea nacional AIR MARITIUS. Este ritmo que suena en los cuatro puntos cardinales de la isla, en la radio y en las fiestas populares. El cantante Serge Lebrasse, es un monumento vivo de la música local.
A sus 77 años de edad. este hombre sigue siempre tan vivo y alegre. Colecciona los trofeos y las distincciones que se le han otorgado por su rica carrera musical. Un camino que no fue nada fácil para este artista que selló su destino con el de la música del séga.
Según los historiadores, el séga trae sus raices de Africa. Muy al principio, esta música era tocada y cantada solamente por los esclavos como medio de comunicación, además de ser algo lúdico. Acompañaba sus rituales y los eventos de sus vidas. Al momento de la abolición de la esclavitud en 1838, permaneció en este medio, entre las clases sociales más pobres.
«Un día me pregunte : porqué no llevar la música del séga hacia las ciudades viendo que es nuestra música propia, música autenticamente de la isla - en este instante, una parte de mi familia me rechazó» se acuerda el cantante « Se trataba de una diferencia de clases y esto no lo podían soportar» siendo hijo de una familia de buena clase y de una educación « burgesa », Pero a Lebrasse no le importó los prejuicios para llevar a cabo su proyecto. Aprendió a apreciar y a tocar el séga, durante el tiempo que pasó en las campiñas, al lado de desconocidos que conocían a la perfección esta disciplina.
« Decidí agregar ritmos de guitarra y de otros instrumentos a esta música » continúa Lebrasse. Esto fúe al principio de los años 50. Esto causó una revolución ya que en esta música se tocaba con la capella, con un fondo de precusión. Después de algnos ensayos, vino el éxito rotundo con la canción « Madame Eugène ». Una canción con letra divertida, grabada con la orquesta de la policía, que era la mejor orquesta en aquella época.
El éxito continúo cuando la cantante Isabelle Aubrey, que acompaña Jean Ferrat, le pide que retome la canción de « Alé baba ». En este momento el séga atraviesa las fronteras volviéndose embajador de la isla Mauricio.
Grandes personalidades como la Reina de Inglaterra, el primer ministro de la India, la Sra Indira Gandhi, la Princesa Diana o el antiguo presidente François Miterrand, fueron acojidos en la isla a su llegada con la música de Serge Lebrasse.
Los premios le caen del cielo en la isla como en otros paises. Entre sus títulos el de « Member of the British Empire » y la medalla del « Queen Elizabeth 2 Jubilee.»
Pero a pesar de todo este éxito, el artista es bastante sencillo. En este momento, recibe una llamada teléfonica: « era alguíen a quien le animé su boda hace 33 años y ahora quiere que anime el de su hija en diciembre. Le contesté que con mucho gusto » nos cuenta amablemente y agrega« habrá varios extranjeros entre los invitados y el señor quisiera que disfruten de un ambiente tiípico de la isla Mauricio ».
Textos y fotos : William Rasoanaivo - Agosto del 2007
Una música en cambio y constanciaEl séga se caracteriza por un ritmo terciario. Su base son tres instrumentos : : la ravane, el maravane y el triángulo. El primero es un tamborín fabricado con la piel del cabrito. Se pone a calentar en el fuego antes de tocarlo y esto hace que se dilate lapiel y que su sonido sea más resonante. El segundo es una caja llena de granos o semillas que se sacuden produciendo un ruído estilo maraca . El último sigue el ritmo de los de la ravane. El canto es a menudo, improvizado y acompañado de jaleos y exclamaciones: « Tilaé, tilaé la la… » antiguamente el « tilaé » significaba la aprovación del público de lo que fué declamado. Los danzantes bailan lascivamente, ejecutando gestos eróticos y libres. |