La Grand-Baie Store Plaza abrió nuevamente sus puertas, y ahora ofrece a los visitantes placer y diversión, es un lugar en el que dificilmente uno se aburre. Ya sea que uno venga a comprar, o simplemente a disfrutar de un buen café, contemplando el paisaje.
Con su fachada de vidrio, el centro comercial Grand-Baie Store Plaza es un lugar que no puede dejar de visitar durante su visita al norte de la isla. Este centro comercial ha vuelto a abrir sus puertas después de haber sufrido de una explosión causada por una fuga de gaz. Se ha dado la vuelta a una triste página de la historia, ahora todo es placer y diversión. El centro cuenta con más o menos treinta tiendas, repartidas en tres niveles en las que sin lugar a dudas, encontrará algo que comprar.
La decoración es única, se ha respetado el marco tropical de la isla, y los diseñadores optaron por dar al centro comercial un aire "marino". Casi casi podríamos escuchar el ruido de las olas rompiéndose en la costa. El piso es transparente, y lleno de arena y de conchas, lo cual le da un efecto muy especial. También se pueden distinguir algunos billetes viejos, regados por la arena, los niños se divierten queriéndolos recojer. En el piso superior, al lado de la escalera central, se pueden observar a algunos turístas fotografíandose junto a la piragua.
Uno encuentra de todo en el Grand-Baie Store Plaza : bisutería, marroquinería, tapetería y ropa de marca. También encontrará tiendas de decoración en las que podrá comprar cosas de calidad para decorar con gusto su casa. Y referente a este tema, se encuentra una tienda muy particular, una tienda de tapetes persas. En ella, se pueden ver tapetes hermosos, uno de ellos ha sido tejido con hilo de oro, y su valor se estima a miles de euros. La tienda es dirigida por un hindú elegantemente bien vestido. Su inglés, con un acento muy marcado, nos lleva a un lejano viaje.
En la planta baja, se encuentra una tienda de lujo que llama la atención de todos los visitantes, : Le Galuchat. Este nombre viene de la técnica utilizada para trabajar la piel de mantarraya y de tiburón. La tentación es mucha y los curiosos entran para ver las diferentes cosas que allí se venden. Podrá apreciar los hermosos bolsos y diversos accesorios, las pieles son muy caras. También podrá encontrar llaveros, o ropa para aquellas que quieran distinguirse.
Y para relajarse un poco después de tanta compra, podrá sentarse a disfrutar de un rico café, con una hermosa vista hacia la playa pública de Grand-Baie. A lo lejos, se distinguen las embarcaciones que se aproximan de la costa con turístas a bordo, que han ido a pasar un buen rato a los islotes que se encuentran a lo largo de Grand-Baie.
Reportaje realizado por Guillaume Gouges