Cada día en el poblado de Poudre d’Or, vienen varios buceadores con la finalidad de descubrir y de revivir una página de la historia. El tiempo parece haberse detenido... en el fondo, descansa una de las reliquias más celebres de la isla : le Saint-Géran. Principiantes o experimentados, todos quieren acariciar con la mano el testigo del pasado de la isla.
La tragedia sucedió hace yá 250 años, y el Saint-Géran sigue fascinando a todos de la misma manera. El poblado de Poudre d’Or, en el noreste de la isla, a media hora de la capital, vive en el recuerdo del naufragio que le ha dado su triste notoriedad. 
Todos los habitantes conocen su historia. Y claro que toman un gran placer en contarla nuevamente a aquellos deseosos de escucharla acompañados de una bebeida, en algún comercio del poblado.
El barco fué construído en Lorient en 1737, y le Saint-Géran formaba parte de los barcos de la Compañía de las Indias. Naufragó en 1744, en la banda de coral que se encuentra frente al poblado, a orillas de la isla Ambre.
Al momento de la catástrofe, se encontraban a bordo 149 marineros, 13 pasajeros y 30 esclavos. Hoy en día se pueden admirar todavía 28 cañones que equipaban al barco.
Las búsquedas arqueológicas que se han llevado a cabo han permitido recuperar, entre otras cosas, cubiertos de plata, piastras españolas de plata, así como otras piezas en madera que pertenecían al cascarón de la embarcación. Todos estos tesoros históricos pueden ser admirados en los museos de Port-Louis y de Mahébourg.
Varios centros de buceo proponen descubrir, durante una tarde, esta embarcación que continúa a llamar la atención y curiosidad de buceadores provenientes de todas partes del mundo.
Son varios los que vienen a descubrir el Saint Géran, así como a las numerosas formas de vida que han encontrado refugio en esta reliquia. El lugar no es solo conocido por el barco, sino también por la riqueza de su flora y su fauna.
Se trata de un lugar protegido, el lugar es accesible por los buceadores experimentados y principiantes. Se requieren solamente diez a quince minutos en barco para llegar al lugar, donde hace exactamente 264 años, desapareció el barco Saint Géran.
Cuando el tiempo es bueno, se distingue a través del agua turqueza, la reliquia del barco que se encuentra unos veinte metros abajo. Uno siente escalofrios frente a la imponente estatura del barco, que ha sido testigo privilegiado de una página de la historia de la antigua Francia .. El barco se ha conservado muy bien, y si la visibilidad es buena, la visita será maravillosa.
De regreso a la playa, la visita termina por un paseo en el pueblo. Los habitantes son muy amigables y discuten facilmente. En el centro del poblado, se encuentra una inscripción que nos dirige hacia el monumento dedicado a las víctimas del naufragio. Este se encuentra en una calle sin salida, que lleva hacia una pequeña iglesia.
En la placa conmemorativa se puede leer : « A lo largo de esta costa, en la noche del 17 al 18 de agosto de 1744, naufragó el Saint Géran, y su tragedia ha sido inmortalizada por la obra del escritor Bernardin de Saint-Pierre , intitulada "Paul et Virginie".
El monumento fué edificado el 20 de agosto de 1944 por la Sociedad de Historia de la Isla Mauricio. Las palabras escritas reviven la imágen de este barco que ha sabido, con el paso del tiempo, preservar parte de su misterio.
Texto : Guillaume Gouges
Fotos : Courtoisie de Ian Von Arnim
Enero del 2008