El ruído y su altura podrían impresionar al visitante. Esta cascada con su pared misteriosamente esculpida por la naturaleza misma, desprende cierta serenidad que invita al visitante a contemplarla durante horas y horas, y sobretodo a relajarse.
En el camino hacia el sur, entre la localidad de Souillac y de Saint-Aubin, indicaciones artesanales le muestran el camino hacia la cascada Rochester. Esta maravillosa cascada se encuentra al final de una pista perdida entre los cañaberales. Escondida entre los matorrales, el acceso no es tan sencillo pero tampoco imposible. La cascada mide unos diez metros, pero no corre ningún peligro, el lugar es seguro, a pesar del ruido que provoca, que más bien se puede decir que es agradable y simpático que impresionante.
Algunos individuos, que se encuentran junto a un puesto de frutas, proponen una animación poco común. Por unos cuantos rupis, efectúan clavados desde lo alto de la cascada. No está prohibido nadar en el pequeño estanque con aguas cristalinas, y algunos visitantes se aventuran a tomar algunas fotos desde la parte superior de la casacada. Sin embargo, hay que tener cuidado porque las rocas son un poco resbalosas.
El paisaje es maravilloso. La pared del acantilado está formado de rocas misteriosas. Parecen columnas rectangulares, cualquiera diría que son los tubos de un órgano, o una serie de escaleras. Es una verdadera escultura tallada por la naturaleza , en una roca dura pero con angulos enfilados por el mismo tiempo, pero esto no representa peligro para los clavadistas, que continúan su espectáculo, y los turistas continúan tomando fotos de los clavados. Después, los mismos clavadistas proponen a los turistas comprar algunos recuerdos – pulseras, que por cierto se encuentran en casi todas las tiendas de la isla - o proponen comprar algunas frutas.
El lugar es tranquilo, a pesar de ser frecuentado, aunque no se puede decir que sea tan frecuentado como otros lugares.
Ningún tour operador o prestador de servicios se encuentra aquí, por lo que la visita es gratuita. El camino que lleva a la casacda pasa por algunos poblados. Es una pista no pavimentada que podría ser dificil de acceso durante la epoca de lluvias, sobretodo el estacionamiento, pues este se encuentra a unos diez metros de la cascada, pero está de bajada.
Algunos platanos se encuentran a orillas del sendero y llevan a orillas del agua. Arboles de mangos y de litchis procuran sombra durante el camino. Los visitantes pueden sentarse bajo la sombra de estos, en unos bancos previstos para recibirlos, y poder así, admirar la belleza de la cascada Rochester.
Autor y fotos : William Rasoanaivo
Diciembre 2007