« La Vanille Réserve des Mascareignes » puede sentirse orgullosa de su colección excepcional de tortugas. Así mismo puede presumir su gran colección de insectos. Pero lo más extraordinario son los cocodrilos. Se encuentran en todas partes, hasta en la cocina.
Tener en sus manos a un cocodrilo no es cosa fácil ni ordinaria. Sin embargo, los visitantes de « La Vanille Réserve des Mascareignes » pueden creerse por un momento « Crocodile Dundee », mientras toman algunas fotos. Es un atractivo único en este parque, situado en el sur de la isla.
En realidad se trata de bebés cocodrilos que se pueden facilmente agarrar en las manos. Para evitar accidentes, se toman todas las precauciones posibles, se le amarra el ocico a todos los cocodrilos que serán cargados por los visitantes. El contácto con el animal es bastante impresionante.
Los cocodrilos más grandes solo se pueden admirar , se les vé descansando en los estanques, se encuentran repartidos en función de su edad. Podrá ver recien nacidos, hasta adultos, la reserva cuenta con más o menos 2 000 especímenes.
Practicamente todos los cocodrilos vienen de la región del Nilo. Tienen la mandíbula ancha. Su dentadura es impresionante, ya que se distingue incluso con el ocico cerrado...Los cocodrilos pueden llegar a medir hasta 3 metros.
Los cocodrilos no son originarios de la isla, su origen viene de 85 individuos importados de Madagascar en 1985. En esa época, dos familias, los Griffiths y los Rountree fundaron el parque bajo el nombre de « La Vanille Crocodile Parc ». El parque cuenta también con algunos caimanes de Brasil, pero son de tamaño más pequeño. Sus cabezas son rechonchas. Sus ocicos esconden bien su dentición.